SUSTANCIAS QUE PUEDEN ALTERAR NUESTRAS HORMONAS: QUÉ SON LOS DISRUPTORES ENDOCRINOS Y CÓMO REDUCIR SU IMPACTO EN LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA

Los disruptores endocrinos son sustancias químicas que pueden interferir en nuestras hormonas. Su presencia es habitual en productos cotidianos, por lo que la exposición en niños y adolescentes puede ser mayor de lo que imaginamos.
En este artículo te explico qué son, dónde podemos encontrarlos y te detallo una serie de pautas para ayudar a reducir su impacto.
¿Qué son los disruptores endocrinos?
Los disruptores endocrinos son sustancias químicas presentes en muchos productos cotidianos que pueden alterar el funcionamiento normal de nuestras hormonas, responsables del crecimiento, el metabolismo, el sueño y otros procesos importantes del cuerpo como la maduración sexual y el sistema inmune.
Los niños y adolescentes, al estar en pleno desarrollo, son más sensibles a estas sustancias, por lo que es útil conocerlas y reducir al máximo su presencia en el día a día.
¿Dónde podemos encontrarlos?
Los disruptores endocrinos pueden aparecer en objetos y productos que usamos a diario. Estos son los más habituales:
1. Plásticos y utensilios de cocina
- Tuppers, botellas, envoltorios y utensilios de cocina de plástico.
- Comida para llevar en envases de plástico.
- Recipientes que se calientan en microondas.
- Sartenes y ollas antiadherentes o deterioradas.
2. Cosméticos y productos de higiene
- Cremas, perfumes, desodorantes, maquillaje y productos de skincare que contengan:
parfum, parabenos, benzofenonas, fenoxietanol, triclosán y parafina líquida. - Uso frecuente de toallitas húmedas.
- Aceites esenciales de lavanda y árbol del té.
3. Alimentos procesados y envasados
- Ultraprocesados y platos listos para llevar.
- Alimentos enlatados o en bandejas plásticas.
- Frutas y verduras que pueden contener pesticidas si no se lavan o pelan bien.
4. Productos del hogar
- Ambientadores, difusores de fragancias y velas perfumadas.
- Limpiadores muy perfumados.
- Polvo doméstico, donde se acumulan pequeñas partículas químicas.
5. Textiles y materiales
- Tejidos sintéticos tratados.
- Alfombras, tapicerías y espumas que acumulan sustancias químicas.
¿Cómo podemos reducirlos?
No se trata de vivir con miedo, sino de crear pequeños hábitos en casa.
1. En la cocina
- Elegir recipientes de vidrio, acero inoxidable o cerámica sin antiadherente.
- Evitar calentar alimentos en plástico.
- Priorizar utensilios de cocina de madera.
2. En la alimentación
- Consumir alimentos frescos, de temporada y de proximidad.
- Lavar o pelar frutas y verduras antes de consumirlas.
- Reducir ultraprocesados y comida muy envasada.
3. En el hogar
- Ventilar a diario unos minutos.
- Evitar ambientadores y fragancias sintéticas.
- Limpiar el polvo con un paño húmedo o con aspiradora.
4. En la cosmética y la higiene
- Usar menos productos y optar por fórmulas sencillas.
- Elegir cosméticos sin parfum, parabenos, benzofenonas, fenoxietanol, triclosán ni parafina líquida.
- Reducir el uso de toallitas húmedas.
- Evitar aceites esenciales de lavanda y árbol del té.
5. En ropa y textiles
- Optar por tejidos naturales como algodón o lino.
- Lavar la ropa nueva antes de usarla.
Y recuerda…
Aunque las pantallas no son un disruptor endocrino como tal, varios estudios apuntan a que usarlas en exceso puede desajustar el sueño y la producción natural de melatonina, que es la hormona que ayuda al cuerpo a prepararse para dormir.
Por eso es conveniente controlar el tiempo de exposición a las pantallas durante el día y, sobre todo, antes de ir a dormir.
En un artículo anterior ya os comenté cómo puede influir el uso de las pantallas en el desarrollo de niños y adolescentes.
Os dejo de nuevo el enlace por aquí:
https://www.dcolorsclinicapediatrica.com/pantallas-y-medios-digitales-como-afectan-a-nuestros-hijos-e-hijas/
Ideas clave para el día a día
Como habéis visto, las sustancias que pueden alterar nuestras hormonas forman parte de muchos de los productos que usamos a diario.
Pero eso no significa que tengamos que vivir con miedo, simplemente se trata de aplicar algunos hábitos sencillos en nuestro día a día: elegir mejores materiales en la cocina, ventilar la casa, revisar la cosmética que utilizamos y priorizar alimentos frescos.
Con estos pequeños cambios podemos reducir de manera esencial la exposición de niños y adolescentes a los disruptores endocrinos.
No se trata de hacerlo todo perfecto, sino de ir incorporando cambios asumibles que, poco a poco, ayudan a crear un entorno más saludable y un desarrollo más equilibrado.

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